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Geopolítica y Pensamiento Crítico

Imperialismo, sistema-mundo y resistencia: las categorías de Dussel ante la geopolítica del siglo XXI

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Imperialismo, sistema-mundo y resistencia: las categorías de Dussel ante la geopolítica del siglo XXI

Photo: global south geopolitics protest resistance capitalism Latin America world map, via pngimg.com

La geopolítica contemporánea suele analizarse a través de categorías tomadas de la ciencia política anglosajona o de la tradición realista de las relaciones internacionales: equilibrio de poder, interés nacional, disuasión nuclear, competencia entre grandes potencias. Sin embargo, estas categorías tienen un límite estructural: describen el sistema desde el punto de vista de quienes lo dominan, invisibilizando las lógicas de explotación y resistencia que articulan la experiencia de la mayor parte de la humanidad. Es precisamente aquí donde el pensamiento de Enrique Dussel adquiere una relevancia renovada.

El sistema-mundo desde la periferia

Dussel dialoga críticamente con Immanuel Wallerstein y su teoría del sistema-mundo moderno, pero le introduce una corrección fundamental: el sistema-mundo capitalista no nació simplemente con la Revolución Industrial del siglo XVIII, sino que hunde sus raíces en 1492, cuando la conquista de América inauguró una división global del trabajo basada en la explotación colonial. Esta anterioridad temporal no es trivial: implica que el capitalismo y el colonialismo son fenómenos co-originarios, no sucesivos.

La consecuencia analítica es de primer orden. Si el capitalismo es, desde su nacimiento, un sistema que requiere una periferia explotada para sostener el bienestar de su centro, entonces las crisis económicas del Sur Global no son anomalías ni fallas de gestión local: son el funcionamiento normal de un sistema diseñado para producir exactamente ese resultado. La pobreza de Bolivia no es independiente de la riqueza de Suiza; el subdesarrollo de África subsahariana no es ajeno a la acumulación europea. Esta tesis, que Dussel comparte con toda la tradición de la teoría de la dependencia, adquiere en su obra una profundidad filosófica que la distingue de los análisis meramente económicos.

Eurocentrismo como epistemología del poder

Uno de los aportes más originales de Dussel al análisis geopolítico es su conceptualización del eurocentrismo no como prejuicio cultural superable mediante la educación, sino como epistemología del poder: un régimen de producción de conocimiento que naturaliza la dominación al presentar la trayectoria histórica europea como el único camino posible hacia la modernidad.

Esta epistemología opera en múltiples niveles. En el plano académico, jerarquiza las tradiciones intelectuales y margina el pensamiento producido en la periferia. En el plano mediático, construye narrativas que presentan las intervenciones militares del Norte como «operaciones humanitarias» y las resistencias del Sur como «terrorismo» o «populismo». En el plano institucional, diseña organismos internacionales —el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio— cuyas reglas reproducen estructuralmente las asimetrías heredadas del colonialismo.

Comprender el eurocentrismo como epistemología del poder permite analizar fenómenos geopolíticos actuales con mayor precisión. ¿Por qué las sanciones económicas se aplican selectivamente, castigando a los gobiernos periféricos que desafían el orden establecido mientras se ignoran las violaciones equivalentes de las potencias centrales? ¿Por qué los acuerdos de libre comercio se presentan como recetas universales de prosperidad cuando su impacto sobre las economías periféricas es sistemáticamente asimétrico? La respuesta dusseliana es clara: porque el sistema necesita esa asimetría para reproducirse.

Conflictos contemporáneos bajo la lupa dusseliana

Aplicar las categorías de Dussel a los conflictos geopolíticos del presente no es un ejercicio de aplicación mecánica de teorías abstractas; es una herramienta de comprensión concreta. Tomemos algunos ejemplos significativos.

Las disputas en torno a los recursos naturales en América Latina —el litio en el triángulo boliviano-chileno-argentino, el petróleo venezolano, la Amazonía brasileña— no pueden comprenderse adecuadamente sin la categoría dusseliana de «exterioridad». Estos territorios son exteriores al sistema en la medida en que sus poblaciones no son reconocidas como sujetos plenos de derechos, sino como obstáculos o instrumentos de la acumulación global. La resistencia de las comunidades indígenas frente al extractivismo no es, desde esta perspectiva, un conflicto entre «desarrollo» y «tradición»: es la interpelación del Otro que reclama ser reconocido como sujeto.

De manera similar, los movimientos migratorios que llevan a millones de personas desde África, Centroamérica o el Medio Oriente hacia los países centrales son, en la lectura dusseliana, la consecuencia lógica de un sistema que destruye las condiciones de vida en la periferia para sostener el consumo en el centro. La criminalización de los migrantes en Europa o en Estados Unidos no es una respuesta irracional o simplemente racista: es la expresión política de un sistema que necesita la mano de obra barata pero no puede reconocer la humanidad plena de quien la proporciona.

El Sur Global como sujeto político emergente

Frente a este diagnóstico, Dussel no propone una postura de resignación ni de mesianismo revolucionario abstracto. Su propuesta es la de reconocer en los pueblos del Sur Global —con todas sus contradicciones internas— un sujeto político emergente capaz de articular alternativas al orden neoliberal.

Este reconocimiento no implica idealizar las resistencias periféricas ni ignorar sus limitaciones. Implica, más bien, tomarse en serio la potencia crítica y propositiva que se genera cuando las comunidades excluidas piensan desde su propia experiencia. El sumak kawsay andino, las propuestas de soberanía alimentaria del movimiento campesino internacional, las redes de economía solidaria que proliferan en los márgenes del capitalismo global: todos estos fenómenos son, para Dussel, indicios de que la exterioridad no es simplemente el lugar del sufrimiento, sino también el lugar de la creación.

Pensar la liberación en el presente

El valor duradero del pensamiento geopolítico de Dussel reside en su capacidad para articular análisis estructural con perspectiva ética. No basta con describir las asimetrías del sistema-mundo; es necesario evaluar su legitimidad desde el criterio de la vida de los excluidos y comprometerse con su transformación.

En un momento histórico caracterizado por el ascenso de nuevas potencias, la reconfiguración de las alianzas geopolíticas y la profundización de la crisis climática —que golpea desproporcionadamente a las poblaciones periféricas—, las categorías dusselianas no son reliquias del pensamiento de los años setenta. Son instrumentos vivos para quienes aspiran a comprender el mundo no desde el mirador de los poderosos, sino desde la interpelación urgente de los que aún esperan justicia.

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